18 jun. recomendaciones – pablo

 

Creo que es importante escuchar música en idiomas difíciles que no hablamos, y si quien canta y/o toca lo hace de corazón, comprenderás la letra sin entenderla. Aparte, funciona muy bien como música que escuchar para concentrarse. Han descrito a Nusrat Fateh Ali Khan de muchas maneras, pero yo lo que he visto con él es un auténtico secuestro divino. Era un sufí, es decir, perteneciente a la rama mística del Islam, famoso por cantar hasta ocho o nueve horas sin parar. Mi tema preferido es Mere rashke qamar, canción que continúa con la milenaria tradición poética místico-erótica. Confieso que mínimo dos veces a la semana escucho esta canción ya con los ojos cerrados y metido en la cama. Escribidme si corréis el velo a Al-lāh con esta canción.
  Entre muchas otras cosas, útiles e inútiles, he aprendido que lo mejor es carecer de expectativas, es decir, no que sean malas, sino que directamente no existan. Hace unos meses, uno de mis compañeros de piso tocó a mi puerta por si quería ver una peli: Réquiem por un sueño (2001), de Darren Aronofsky. Es una pena que, si no la habéis visto y os fiais de mi criterio, os la pongáis esperando una buena película (expectativas). Yo la empecé sin conocer siquiera la sinopsis. Los ciento dos minutos que siguieron al click al play fueron… muy intensos. La banda sonora es increíble. En serio, ¡no sé qué hacéis que no estáis mirando cómo verla esta noche!
  Como autobiógrafo, no puedo dejarme Dust tracks on a road (1942) de Zora Neale Hurston. Aún no he encontrado ediciones traducidas al castellano, lo cual debería darnos que pensar. Hurston fue una influyente antropóloga y figura del Renacimiento de Harlem. Esta obra es especialmente importante no solo por ser un auténtico precedente para el arte afro-americano contemporáneo, sino porque Hurston se negó a ser la “esclava de los blancos” y decidió no escribir sobre los efectos del racismo en su propia autobiografía. Nacida en el sur rural estadounidense, su historia es una no de superación como tal, sino de supervivencia en una sociedad racista, clasista y machista. La podemos leer por muchos motivos, pero no podemos quedarnos solo en eso: Hurston es de ese puñado de personas que solo aparece una vez en la Historia.

Hace un año recomendé El Tao de la Física, de F. Capra, Confesión, de Tolstoi, y So you want to be a writer (Así que quieres ser escritor), de Bukowski. Esas recomendaciones no han caducado, y quizás la más importante (perdón Capra y Buk) sea la Confesión del anarco-cristiano ruso.

 

Pablo González (18)

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